Después de que resultara imposible maniobrar un sofá convencional por las estrechas escaleras que bajaban al sótano de una casa de la década de 1930, la persona que lo reseñó eligió el sofá seccional modular Range de Burrow. Sus piezas llegaron en cajas y se pudieron ensamblar en el sótano, lo que evitó el problema de entrega que había descartado el primer sofá.

El modelo de cuatro piezas incluía dos módulos con brazos y una otomana. Sus cojines se pueden cambiar de posición para crear una superficie para dormir del tamaño de una cama individual, lo que ofrece un lugar donde pueden dormir familiares de visita y niños que se quedan a pasar la noche, sin necesidad de una cama tradicional plegable. La persona que lo reseñó afirma que el montaje tomó menos de 30 minutos y que se utilizaron tornillos con perillas de plástico y soportes metálicos para unir las piezas.

Cuatro años después, el sofá seccional se trasladó del sótano al dormitorio de la persona que lo reseñó, donde ahora sirve como rincón de lectura y espacio ocasional para trabajar desde casa. Describe los asientos como medianamente firmes y con algo de rebote, y señala que su profundidad también los hace adecuados para las siestas. Con una altura de 28 pulgadas, el sofá queda más bajo de lo que algunas personas podrían preferir; la reseña indica que quienes miden más de seis pies podrían considerarlo demasiado bajo.

Según la reseña, la tapicería de tejido plano de alto rendimiento en color gris piedra no presenta bolitas, hilos sueltos ni enganches tras años de uso en una casa con niños y un gato. Los cojines también han conservado su forma sin necesidad de ahuecarlos con regularidad, pese a que se han usado para saltar y jugar videojuegos. La persona que lo reseñó afirma que las manchas pequeñas se pueden tratar con agua y jabón para platos, aunque el sofá ha necesitado poca limpieza, aparte de quitar las migas con un cepillo.

La reseña otorga al sofá seccional una puntuación de 4,5 sobre 5 e indica que su configuración tipo chaise longue de cuatro piezas costaba 1271 dólares al momento de la reseña, con una rebaja respecto de su precio original de 2119 dólares. Según la persona que lo reseñó, sus principales puntos fuertes son la construcción modular, la distribución adaptable, la superficie para dormir y los cojines, que se han mantenido en buen estado. La evaluación se basa en una experiencia personal y no determina cómo se comportará el sofá en todos los hogares.

Fuentes: House Beautiful.